Errores que cometemos al aplicar rimel

jueves, 10 de marzo de 2016
A todas nos gusta maquillarnos, a veces de forma informal, un retoque básico para ir a la oficina o tomar un café con una amiga, y otras veces echamos horas y horas en el baño para estar brillantes en una fiesta que llevábamos meses esperando. 

Sea para lo que sea, hay un producto que nunca falla y que da iluminación a la mirada: El rimel. El rímel puede acompañarse con un poco de colorete para ir a hacer la compra, o puede dar volumen después de poner varios tonos de sombras a nuestros ojos y un eyeliner que durará toda la noche. Pero es muy importante sacarle partido, y usarlo correctamente, pues si no su función principal, iluminar la mirada, no servirá de nada.
  • El cepillo no se debe de mover de arriba a abajo dentro del tubo. Si necesitas mezclar el contenido, es mejor frotar entre las manos antes de abrirlo, puesto que de la otra manera, entrará el aire y hará que se seque más rápidamente la máscara de pestañas.
  • Empieza siempre por las pestañas de abajo, si lo piensas, tiene sentido. Si comienzas por las superiores, cuando pintes las de abajo mancharás el párpado con la tinta recién puesta en las de arriba. Además, es aconsejable que el cepillo se mueva de un lado a otro, marcando sólo la línea del párpado.
  • El producto no necesita ser presionado con fuerza sobre las pestañas para que estas queden del color que deseas. Con pasarlo suavemente un par de veces estará perfecto, si no quedarán pegotes en las pestañas y dará una imagen fea. Si lo prefieres, puedes comprar un rimel de un color más fuerte o con más volumen para tus pestañas.
  • ¿Te gusta rizar las pestañas? ¡Genial! Además rizar las pestañas hace el ojo más grande para la percepción de los demás. Pero nunca después de aplicar el rimel, o las romperás. Este paso va primero, antes de aplicar el rimel.
  • Hay una parte que a todas se nos olvida, la parte final, el “rabillo del ojo”. Es importante, puesto que amplifican la mirada, y las miradas grandes son las mejores.
  • Por motivos higiénicos, por mucho que te guste aquella máscara que compraste hace tiempo, no la sigas usando. Por lo menos se debe cambiar de producto cada 6 meses, puesto que estos productos acumulan muchas bacterias y microorganismos, ¡No querrás coger una infección!
  • Por último, no te olvides de quitar bien el rimel. Muchas personas piensan que con un poco de agua y jabón limpian sus ojos. Lo cierto es que debes utilizar un producto que sea específicamente para eliminar el maquillaje de los ojos, y mejor si es uno indicado para máscaras resistentes al agua.
  • ¡Y ahora ya sabes! Estás preparada para sacarle el máximo partido a este producto. Además aconsejamos que si tienes un evento muy importante, te pongas en manos de las maquilladoras profesionales de Zaask. Las opiniones de todas las que se han puesto en sus manos son para confiar.